Alejandro Samuel Martínez Hernández

Alejandro Samuel Martínez Hernández

Biografía

Nacido en Gran Canaria el 31 de marzo de 1992, de padre jienense y madre palmera. Desde muy joven siempre fue muy curioso y aventurero; es gran aficionado a viajar y aprender nuevas culturas e idiomas, lo que le ha llevado a estudiar varias lenguas extranjeras -como el inglés, el francés, el japonés, el portugués y el italiano- y a abrirse al exterior para tratar con la gente sin importar etnia, clase social, procedencia, idioma o cualquier otro tipo de barrera. Desde muy pequeño ama la naturaleza y es amigo de animales y plantas, ya que considera que todo somos uno. Se considera un hombre de ciencias y de letras, pues su sed de conocimiento ha hecho que se interese por todos los campos posibles; también escribe poesía, practica artes marciales y meditación vipassana, influenciado por su madre que es profesora de yoga y doula, entre otras muchas cosas. Se considera una persona amorosa y que disfruta al compartir con el prójimo. Cree sinceramente que el amor es la energía que cambiará el mundo.

Actualmente, cursa estudios de Naturopatía en el Centro de Balance y Naturopatía de Telde y ha fundado una asociación sin ánimo de lucro de salud y cannabis. Anteriormente ha cursado estudios del Grado en Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, del Grado en Psicología por la UNED y del Grado en Traducción e Interpretación en las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y Ginebra (Suiza).

Motivación

Mi motivación para presentarme al consejo ciudadano viene desde que era pequeño, ya que era consciente de las injusticias y de la opresión que está disfrazada de democracia en este nuestro gobierno y en el mundo. Soy una persona culta e inteligente y siempre me ha gustado hacer de ello una herramienta para poder ayudar a los demás, no un objeto de comparación. No me gusta el dinero, las mentiras ni la falta de transparencia. Considero mis propuestas e ideas revolucionarias y adecuadas para un cambio sano, necesario y justo. Alguien que trabaja para y por el pueblo debería ser alguien que esté en la calle, que conozca a la gente que representa y que sepa y se interese por las cosas que pasan en su entorno, lo que pase en su bolsillo de forma individual no tiene que ver con la política -o al menos no debería ser así-.

Simplemente quiero dar ejemplo y demostrar que un cambio es posible siempre y cuando se haga bien, con amor y esmero. Juntos podemos derrotar cualquier adversidad desde el conocimiento y la comprensión.

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