Pablo Castaño Tierno

Pablo Castaño Tierno

Biografía

Tengo 23 años, nací en Badajoz y viví allí hasta que terminé el instituto. Después estudié Derecho y Ciencias Políticas en la universidad Carlos III de Madrid. Durante la universidad hice prácticas en dos despachos de abogados, donde aprendí bastantes cosas que me serían útiles en la Comisión de Garantías Democráticas. Además, he hecho intercambios en Rio de Janeiro y en París, donde trabajé un tiempo en el departamento de igualdad y no discriminación del ministerio de educación. En la universidad colaboré con Amnistía Internacional y más tarde participé activamente en la marea verde en defensa de la educación pública y en las movilizaciones del 15M.

Este curso estoy haciendo el máster en Derecho Constitucional del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales con una beca del centro. En los ratos que me deja el máster colaboro como abogado en la Oficina Precaria, una organización que ofrece asesorías laborales gratuitas para trabajadores precarios, soy miembro del Círculo de Feminismos de Podemos y escribo de vez en cuando en eldiario.es.

Motivación

Desde que empecé la universidad he participado en distintas asociaciones y movimientos sociales en defensa de los Derechos Humanos y de la democracia. El 15M me pilló en París y cuando conseguimos que el movimiento se extendiese incluso fuera de España empecé a pensar que era posible un cambio político en nuestro país. Ha tardado unos años y ha costado mucho, pero está claro que el cambio ya está aquí. Yo nunca había militado en un partido político antes y si estoy aquí es porque estoy convencido de que Podemos será la organización que lleve a las instituciones la voz de la ciudadanía. Me presento a la Comisión de Garantías porque creo que es donde puedo ser más útil: el Derecho muchas veces ha sido un instrumento de los de arriba contra las mayorías sociales y será un placer usarlo para trabajar en la Comisión y contribuir a que Podemos sea una organización abierta a la participación igual de todo el mundo, libre de corruptos y de comportamientos discriminatorios, ya sean machistas, xenófobos o de cualquier otro tipo. Con democracia e igualdad, ¡claro que podemos!