Alvaro Hernández

Alvaro Hernández

Biografía

Nací en Colombia. Periodista egresado de la Universidad Los Libertadores de Bogotá. Fui reportero de dos grandes periódicos de Colombia: El Tiempo y El País. A Madrid llegué el 19 de agosto de 2001 en un viaje del que sabía que no utilizaría el billete de regreso. He realizado diferentes actividades, todas relacionadas con mi campo profesional. Dirijo una pequeña productora que se encarga de generar contenidos para radio, logrando tener al aire desde hace diez años, el programa informativo más escuchado por la población latinoamericana en la CCAA de Madrid. Me presento a este proceso eleccionario porque considero que existe un sesgo en el manejo de la información y la política de Estado sobre inmigración, generando ideas vinculadas pero que en ningún caso resuelven o agotan el debate sobre un hecho con múltiples matices. Vivo el tema inmigratorio con una pasión absoluta, bajo la perspectiva de alguien que llegó para quedarse, que estuvo cuatro años sin papeles, que ha podido sacar adelante un proyecto de vida desde su especialidad, que ha estado en contacto permanente con la inmigración y que participa decididamente en política para lograr cambios profundos en lo político, en lo social, en la lucha frontal contra la corrupción, en la adopción de un modelo económico más justo y equitativo, y en el cambio de visión de la inmigración como un hecho positivo, alejado del maniqueísmo político que nos convierte en un país con asignaturas pendientes en materia de Derechos Humanos.

Motivación

Los Centros de Internamiento, la valla fronteriza de Ceuta y Melilla con sus escenas de desespero, el reguero de muertos de todas las edades en las aguas del mediterráneo, las redadas raciales, las deportaciones “en caliente”, el sistemático desconocimiento de los Derechos Humanos, el sesgo en la información, la falta de una política efectiva de Estado sobre inmigración, la criminalización de los “sin papeles”, la carencia de una pedagogía efectiva sobre la sociedad de acogida, las altas tasas de paro que exceden por mucho la media entre la población inmigrante, las patologías asociadas a la desestructuración de las familias en origen, la explotación laboral que se ceba especialmente con los más vulnerables, el maniqueísmo de los partido políticos al tratar el tema de la inmigración, se convierten en la motivación más importante para emprender el camino de reformas profundas en un asunto que toca de lleno nuestra estabilidad y la garantía de convivencia de nuestra sociedad. Las motivaciones también se encuentran en positivo: la inventiva del que viene de fuera, su fortaleza para sobrepasar las adversidades, el anhelo de mejorar sus perspectivas de vida y la ilusión por ver ese proyecto convertido en realidad, son los argumentos más sólidos para gestionar el tema inmigratorio con inteligencia, equidad, justicia e ilusión

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