María Jesús Alcaraz Rodríguez

María Jesús Alcaraz Rodríguez

Biografía

Tengo 44 años y vivo sola o “conmigo misma” desde que tengo 35. Tengo dos hermanos, uno de ellos en paro, el otro con un sueldo mileurista y una hermana que hace dos años está en Londres, malviviendo económicamente. Papá es murciano-valenciano. El abuelo era republicano y estaba en Murcia en el momento que papá nació, huyendo de un posible fusilamiento. La familia paterna es Valenciana, de Manises. Mamá es granadina, de Cuevas del Campo. Yo, nacida en Badalona, me siento tan andaluza y murciana-valenciana como catalana.

Tengo vocación de ayudar. Ya cuando era pequeñita me sentaban al lado de las niñas que más dificultad tenían en clase para que les explicara la lección. Me encanta estudiar, quizá demasiado porque me he pasado la vida estudiando: como he tenido que estudiar y trabajar simultáneamente, los estudios se dilataron en el tiempo. Estudié Administración y Dirección de Empresas, entre otras cosas. Este es el primer septiembre que no me he matriculado de nada porque necesito tiempo para PODEMOS.

He trabajado 20 años en gestión financiera de una empresa pública. Lo que más me motivó a no cambiar de empresa fue la autonomía que tenía. El gobiermo catalán decidió cerrarla en 2013, lo justificaron con la crisis, pero en realidad, creo que no soportaron que un gobierno de izquierdas hubiera trabajado tanto. La lamentable situación de estar en paro por más de un año, se ha convertido en la fantástica oportunidad para poder asistir a las reuniones de PODEMOS en Badalona.

Motivación

Hasta que apareció PODEMOS he estado convencida de que había vivido por encima de mis posibilidades, de que mi ambición era desmesurada: “la casta” me había convencido. Tres semanas antes a las elecciones europeas, un ex-jefe de izquierdas, en el que confío mucho, me comentó que había un partido que decía cosas interesantes, que se llamaba PODEMOS. Curiosamente, unas semanas antes, llamé a mis padres, que están jubilados en Tarragona, y les pregunté, dado que casi no veía la tele, si había algo que valiera la pena. Me explicaron que había un chico con coleta que era muy sensato en el programa “La Sexta Noche”. Aunque en esas tres semanas, no di con Pablo Iglesias en ningún medio de comunicación porque tenía exámenes, sí que fui a votar. Qué alivio cuando cogí la papeleta y vi el chico con coleta y el nombre PODEMOS, seguro que no me equivocaba. A mediados de junio vi un cartel en la calle con el anuncio de una asamblea en Badalona, pero no pude asistir. Y finalmente di con ellos por Facebook, asistí a una asamblea en julio, donde se votó en contra de la doble militancia. A partir de ahí empecé a ver vídeos en internet, salí de mi ceguera, de mi absurda culpabilidad, y de mi depresión, apenas dormía bien. Y hoy estoy convencida de que puedo ayudar a cambiar las cosas.

Maravillada por la manera de hacer las cosas de PODEMOS, por la web que ayuda a seguirlos, por las estrategias de implicar a la ciudadanía en procesos como enmiendas a los borradores, veo que es como si me hubi