Miguel Ardanuy Pizarro

Miguel Ardanuy Pizarro

Biografía

23 años. Siempre confíe en que podríamos, así que pronto comencé a participar en el movimiento estudiantil. Más tarde me incorporé a Juventud sin Futuro, desde donde trabajamos por hacer posible el 15M, una fecha que nos cambió la vida (a nosotros y al país). Las plazas marcaron el camino a seguir y ahora la indignación está transformándose en cambio político. Responsable de redes sociales en la campaña electoral de Podemos y, en la actualidad, compatibilizo las redes con el Equipo de Participación.

Motivación

La generación de nuestros padres y abuelos trabajaron muy duro por construir un país del que poder sentirse orgullosos, un país que permitiera a los más jóvenes tener las oportunidades que ellos nunca pudieron tener. Décadas después nos encontramos que la considerada generación más preparada de la historia de nuestro país tiene que emigrar en busca del futuro que nos han robado. En las plazas alzamos la voz gritando “vuestra crisis no la pagamos” y “no nos representan”. Dos expresiones que resumen a la perfección lo que llevamos años viviendo, y que hemos venido a cambiar. Porque no es una crisis, sino una estafa, y porque gente que permite que se eche a las familias de sus casas o que tiene un Jaguar en su garaje y "no lo sabe", no puede gobernarnos y mucho menos representarnos.
Es momento de ganar, de poder sentirnos representados en las instituciones y de demostrar que la democracia es mucho más que votar cada cuatro años. Queremos una democracia participativa, transparente y deliberativa. Esta es la ilusión con la que llevamos trabajando meses en el equipo de participación, impulsando espacios de participación en red como Plaza Podemos, Appgree, Loomio, u otras iniciativas como el Banco de Talentos, o las inscripciones y las colaboraciones económicas, para que todo el mundo pueda participar independientemente del dinero, el acceso a Internet y el tiempo del que disponga. Vamos a ganar este país, y vamos a demostrar que otra forma de hacer política es posible. ¡Podemos!