María Del Río Sánchez

María Del Río Sánchez

Biografía

Andaluza de nacimiento y canaria de adopción, vivo, trabajo y milito en Lanzarote. Soy la sétima hija de una familia de quince (tener 10 hermanos y 4 hermanas les aseguró que marca carácter 😉
Soy feminista en gran parte gracias a mi madre, ella me explicó como era la vida en el mundo que le tocó vivir, una época oscura y asfixiante. Como tantas otras mujeres de su época, fue víctima de las ideologías dominantes del franquismo y de todas las discriminaciones, prejuicios y represiones que le acompañaban. Ella las sufrió con impotencia, siendo consciente de sus limitaciones, producto de la educación y cultura machista dominante. Ese fue su mundo, pero no el que quería para sus hijas e hijos.
Ahora yo, madre también de familia numerosa (17, 13 y 10 años)
con la suerte de haber experimentado diversos tipos de maternidades, biológica, adoptiva y de acogida, puedo decir que cada una de ellas me ha hecho ser más consciente de las desigualdades por razones de género, el ejemplo más rotundo me llega del país de origen de mis hijas, China, donde las niñas, a raíz de la política del hijo único, sufren doble discriminación, cuya consecuencia más directa ha sido el abandono masivo de niñas y el aborto selectivo.
Participo en varias asociaciones, relacionadas con la adopción, acogimiento y protección de menores, tanto de ámbito canario, AFAIC, como estatal, AFAC, HQE y CORA http://www.coraenlared.org.
Licenciada en Hª del Arte, actualmente trabajo en la Casa Museo José Saramago.

Motivación

Como mujer, feminista y activista que reside en Lanzarote expondré los motivos por los cuales considero adecuada mi participación dentro del Consejo Ciudadano de Podemos
Creo que el proyecto de PODEMOS pasa necesariamente por la lucha contra la discriminación de las regiones periféricas -doblemente periféricas en el caso de Lanzarote- que, frente a las islas capitalinas y el centro, pierden voz y quedan olvidadas.
También creo que, necesariamente, pasa por la lucha contra la discriminación de género, el objetivo es que nadie pierda voz ni quede en el olvido.
La democracia es el poder del pueblo, por tanto implica el mismo nivel de representación y participación de todxs lxs ciudadanxs, sin discriminación de género, ni por razones geográficas. Dado que vivimos en una sociedad que invisibiliza, silencia y discrimina a las mujeres, la mitad de la población está subrepresentada y con menores opciones para ocupar puestos políticamente relevantes, menos aún, si son mujeres que viven lejos de los lugares centrales, donde se toman y ejecutan las decisiones. Consecuencia: la política la hacen mayoritariamente hombres para hombres, y por tanto nuestra democracia queda bastante mermada.
El Consejo Ciudadano necesita de la presencia de personas feministas que velen por la igualdad de género y, más específicamente, de mujeres que desde las periferias representen al colectivo femenino, y feminista para lograr esa verdadera democracia.
Sin feminismos del sur, tampoco hay democracia!